Mi meta

Como quien elige  número de la lotería. Una vez elegida la meta todo es cuestión de superar los “obstáculos”.

El tiempo es uno de ellos  y no el climático precisamente…

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No me jures

Basto una promesa rota para saber que un juramento no sirve de nada si no se dice con la suficiente seguridad de que se va a cumplir. No creo en las personas que me dicen: Te juro que … , te lo juro por…

Con él me pasaba lo mismo con tan solo escuchar el principio de estas frases le decía que no quiero que me jure nada que prefiero que me lo demuestre. Y así fue nuestra relación nunca nos juramos nada.

No hubo un juntos para siempre.

No hubo un te bajaré la luna.

Fuimos felices sabiendo que no habían falsos juramentos. Él creía en mi palabra, yo creía en su palabra y eso era suficiente.

Hasta que un día desperté y me di cuenta que no estaba junto a mi y recordé que no habia un juntos para siempre. No habían juramentos ni nada que reprochar.

Y sentí un vacio. Pero era una sensación muy extraña. No sabría describirla . Sé que no nos mentimos y comprendí que es la mejor forma de querer. Comprendí que todo el tiempo que estuvo a mi lado fue porque realmente me quería.  No por miedo a romper ningún juramento.

¿Cúal es tu color favorito?

Llevábamos hablando varias horas. No parábamos de reír entre anécdotas que es mejor no recordar y chistes malos. En medio de los pocos momentos de silencio le pregunté sin pensarlo:
-¿Cúal es tu color favorito?
-Rojo -respondió él con una sonrisa.
No pude evitar sonreír con el corazón al verme capaz de formular la pregunta. Habían pasado varios años desde que le pregunté a un chico su color favorito por última vez.
Antes de que penséis que no tiene sentido lo que estoy diciendo os voy a explicar por qué era tan importante esta pregunta para mí.
Cuando cumplí los 9 años, y creía en esas cosas que dicen del hombre perfecto, escribí en un papel todas las características del hombre ideal para mí. Lo titulé Mi futuro marido. En esta lista enumeré una infinidad de cosas: Alto, moreno, ojos bonitos, que me haga reír, que le guste correr, que me preste los deberes, que me cuide y que se pelee por mí si hacía falta, que sepa dónde está Ecuador, que me abra la puerta, que le guste el color rojo, que tenga una sonrisa-colgate, que sea amigo de mis hermanos… y así varias cosas más.

Al parecer a mi chico ideal le tenía que gustar el color rojo. No puedo dejar de reír en pensar que si ya era suficientemente difícil encontrar a un chico medianamente interesante como para colmo también tuviera que gustarle el color rojo. Mi yo pequeña quería complicarme un poco las cosas, por lo visto. No seguía la lista, claro está. Pero sin darme cuenta la pregunta ¿Cúal es tu color favorito? se convirtió en la manera de decirme en voz alta que me estaba enamorando de la persona a la que se la formulaba. Se convirtió en ese muro entre amigo y quiero-algo-más. Obviamente esto nadie lo sabía así que todo era para mí.

He de confesar que lo he preguntado tres veces en mis 22 años.
La primera vez tenía 15 y me respondió AZUL. Es una historia fácil. Era mi mejor amigo y me gustaba. Pero al parecer a él ya le gustaba “otro color” llamado Marta.

La segunda vez tenía 18 años y su respuesta fue GRIS. Siento que quizás así fue nuestra relación. Fue gris porque con él era todo blanco. Era una persona tan buena, de un corazón enorme…pero el recuerdo de su ex-novia era negro. Y eso nos alejaba. Hasta que un día se acabó esa tonalidad en mi vida y nos separamos. No recuerdo muy bien en qué momento pero dejamos de hablarnos. Supe que meses después volvió con ella. Pero también sé que meses más tarde lo dejaron. Y no es que me alegre pero esta experiencia me hizo darme cuenta de la importancia de valorarse uno mismo y de saber decir ¡BASTA!. Aprendí que hay otras maneras de querer. Y que a veces hay que dejar ir.

He vuelto a preguntarlo. A arriesgarme. Y a esperar que la respuesta fuera cualquier otro color que no el rojo. Y esta vez sí. Porque así funciona la vida, te sorprende y no te avisa de quién viene y quién se va. Y entonces llegó él y con él me daba igual cualquier color porque pintó mi vida de tantos tonos que olvidé que ROJO era la repuesta correcta. Y me hizo mejor persona, mejor amiga, mejor estudiante. Me enseñó a pintar y me enseñó que el azul y el gris también podían combinar. Y sí, yo seguiré formulando la pregunta. LA pregunta. Esa misma que ahora me enseña que la vida es bonita independientemente del color con el que la mires, que lo importante no es de qué color la pintas, sino con quién la pintas.

Todos tenemos alguna señal que nos indica que alguien pasa a ser algo más que un amigo. En mi caso era algo tan sencillo como formular esta pregunta. Y ¿Cúal es tú señal?

Don’t worry about a thing

Lo único que necesito en mi vida es MÚSICA. Es el motor que me impulsa a ser feliz,es esa sensación indescriptible que hace que baile descontroladamente en casa o en cualquier lugar. Es mi compañera de viaje en los largos trayectos de tren que hago para ir a la universidad cada día. Me encanta el poder que tiene para llevarme a sitios en el pasado, me lleva a momentos concretos, me recuerda a personas especiales y es capaz de hacerme reír, llorar, bailar y sobretodo soñar.

Para mi la música es VIDA.

I’ll take you to the future
forget about the past.